Torsiones en yoga

Las torsiones envuelven a toda la columna vertebral, desde el cóccix hasta las vértebras cervicales. Pueden ejecutarse partiendo de posturas de pie, de posturas sentadas o acostadas.

Antes de entrar en una postura de torsión, es importante crear espacio en la columna. Alargando los costados, creando espacio entre la caja torácica y la cadera, separando así todo lo que podamos cada una de las vértebras.

Al hacer una torsión, es importante ser consciente de no crear más tensión en otras zonas del cuerpo, como en la boca, mandíbula, cara, hombros o cuello y ajustar el grado de rotación para que la respiración fluya con libertad.

Las torsiones en nuestra práctica de Yoga nos ayudarán en el proceso de adaptación creando movilidad en la columna vertebral y activando la circulación sanguínea hacia los órganos internos y el sistema nervioso. Son un medio excelente para mantener la armonía y el equilibrio físico y mental.

1- Equilibran. Tanto el cuerpo como la mente

2- Fortalecen la columna y alivian dolores de espalda

La espalda baja recibe mucha presión en nuestro día a día, tanto cuando estamos sentados como de pie. Descomprimirla mediante torsiones mejora su flexibilidad a la zona y corrige la postura. Con las torsiones, la espalda se tonifica y ligamentos, tendones y musculatura se alargan aportando un mayor riego sanguíneo. Caderas y pelvis también se movilizan, y todo el conjunto ligamentoso de esta región se desbloquean mejorando los dolores de espalda, especialmente los de la zona baja.

3- Son posturas compensatorias o preparatorias

Preparan para posturas de extensiones. Equilibran la columna después de posturas como extensiones o flexiones.

4- Presionan y masajean los órganos internos

Con las torsiones, limpiamos de toxinas todos los órganos internos. La presión en el abdomen hace que los órganos internos se beneficien de las torsiones y mejoren su estado. Dependiendo del lado al que giremos, activan y ejercitan el hígado, páncreas, estómago e intestinos y regulan la función renal.

5- Mejoran la digestión y aportan energía a todo el organismo

Un sistema digestivo lento o con mal funcionamiento puede ser el origen de muchas molestias y enfermedades. Masajearlo promueve su correcto funcionamiento.

6- Equilibran el sistema nervioso central

Las torsiones desbloquean y relajan el sistema nervioso, favoreciendo la calma.

7- Flexibilizan el diafragma

El diafragma entra en acción, se estira y masajea, por lo que la respiración mejorará también con las torsiones profundas.

8- Aclaran la mente

Nos pueden ayudar a sentirnos despiertos y más ligeros.

9- A nivel emocional

Se toca profundamente una zona donde se guardan muchos miedos y otras emociones, con lo que ayudaremos a sacar esos residuos emocionales que todos guardamos dentro.

With love

isa

@cool_turefood

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